Cosas de Viernes…
Saben qué? Estuve reflexionando algunas cosas personales que quiero compartir.
Por ejemplo, hoy cumple 23 años mi hija mayor.
Jazmín se llama.
Y en esta misma semana asaltaron a Agustina, -Tetu- mi hija menor, dos mujeres delincuentes y le pusieron un cuchillo en el cuello para sacarle un telefonito celular, 105 pesos que le pagó un cliente -hace delivery de comida preparada- y una guía T.
Con qué me quedo?
Con las dos cosas, pero festejo el cumpleaños de Jaz mientras transito con Tetu nuestro espacio de aprendizaje.
Porque me repugna la acción, pero no la resisto.
Aceptación. Inclusión. Parte de la vida.
Y elijo esto, mientras mi vieja se pelea con mis hermanos a sus 84 años y quiere presentar batalla contra enemigos que se inventa (depresión persistente de más de 20 años plus demencia senil elevado a la murmuración en su oído, todo junto) y se alía con el diablo para que le cobre la jubilación.
El diablo encantado se relame y le pide las escrituras (de la casa, pero no deja de ser una justísima metáfora…).
Todo eso, hoy me inquieta.
Pero el desasosiego me viene de otro lado.
No encuentro mi pequeño, austero y sencillo Rosario de cuentas de madera.
Deberá llevar la cuenta con los dedos…
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