Y si cambiamos al Observador que somos?
Y miramos lo que nos pasa
desde otro lugar?
Que pasaría si desdramatizamos
mirando todo como si fuera
una peli de dibujitos animados?
Que tal si en lugar de declamar la escasez,
nos paramos desde la oferta que somos?
Y si en vez de acusar la falta de comunicación
nos convertimos en la distinción comunicante?
Que tal la empatía y el buen humor
para abrir las conversaciones?
Que pasaría si el público “gobierno” vuelve a leer el manifiesto del tren de claves, y crea un blog y juega el juego del futuro?
Que tal estaría desarmar los insultos?
Que pasaría si fueramos un puente de entendimiento?
Que pasaría si in-corporáramos lo que Ghandi sostenía
como compromiso esencial:
“Ser la distinción que se quiere ver en el mundo?”
Y si todos recordáramos que al final
“the love you take
is equal to the love
you make”?
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