January 9th, 2008
Enero en Buenos Aires
Está haciendo tanto calor como para derretir bronce.
Hace falta una lluvia de aquellas que amanse las paredes y veredas, cure un rato las cicatrices del asfalto, o una que nos empape hasta la médula.
O quizás, tal vez, acaso una estrepitosa y guaranga que silencie los lamentos.
Ojalá que llueva de las mil maneras que llueve en Macondo.
Y si no llueve, que alguien me llevé justamente acá.
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Para encontrar otra manera de vivir.


